Buscar este blog

martes, 13 de diciembre de 2011

Revista pedriatria infantil de cancer  143962

Este artículo refleja la experiencia de enfermeras pediátricas dedicadas a la oncología y la revisión de bibliografía en esta área.
 El propósito de este trabajo es invitar al equipo de salud a consultar este artículo e implementar los aspectos relevantes en la atención del niño con cáncer, y por supuesto invitar a todos aquellos que no conocen la oncología infantil, y en especial a las futuras generaciones, a perder el miedo de tratar con los maravillosos y complejos niños oncológicos.
revista pediatria infantil de cancer

cáncer infantil ID: 143962

lunes, 12 de diciembre de 2011

EMBARAZO EN LA ADOLESCENCIA


CONCEPTOS GENERALES
    La OMS define como adolescencia al "período de la vida en el cual el individuo adquiere la capacidad reproductiva, transita los patrones psicológicos de la niñez a la adultez y consolida la independencia socio – económica" y fija sus límites entre los 10 y 20 años.
    Es considerada como un periodo de la vida libre de problemas de salud pero, desde el punto de vista de los cuidados de la salud reproductiva, el adolescente es, en muchos aspectos, un caso especial
    En muchos países, los adolescentes llegan a representar del 20 al 25% de su población. En 1980 en el mundo habían 856 millones de adolescentes y se estima que en el 2000 llegarán a 1,1 millones. La actividad sexual de los adolescentes va en aumento en todo el mundo, incrementando la incidencia de partos en mujeres menores de 20 años.
    Por los matices según las diferentes edades, a la adolescencia se la puede dividir en tres etapas:
1. – Adolescencia Temprana (10 a 13 años)
    Biológicamente, es el periodo peripuberal, con grandes cambios corporales y funcionales como la menarca.
    Psicológicamente el adolescente comienza a perder interés por los padres e inicia amistades básicamente con individuos del mismo sexo.
    Intelectualmente aumentan sus habilidades cognitivas y sus fantasías; no controla sus impulsos y se plantea metas vocacionales irreales.
    Personalmente se preocupa mucho por sus cambios corporales con grandes incertidumbres por su apariencia física.
2. – Adolescencia media (14 a 16 años)
    Es la adolescencia propiamente dicha; cuando ha completado prácticamente su crecimiento y desarrollo somático.
    Psicológicamente es el período de máxima relación con sus pares, compartiendo valores propios y conflictos con sus padres.
    Para muchos, es la edad promedio de inicio de experiencia y actividad sexual; se sienten invulnerables y asumen conductas omnipotentes casi siempre generadoras de riesgo.
    Muy preocupados por apariencia física, pretenden poseer un cuerpo más atractivo y se manifiestan fascinados con la moda.
3. – Adolescencia tardía (17 a 19 años)
    Casi no se presentan cambios físicos y aceptan su imagen corporal; se acercan nuevamente a sus padres y sus valores presentan una perspectiva más adulta; adquieren mayor importancia las relaciones íntimas y el grupo de pares va perdiendo jerarquía; desarrollan su propio sistema de valores con metas vocacionales reales.
    Es importante conocer las características de estas etapas de la adolescencia, por las que todos pasan con sus variaciones individuales y culturales, para interpretar actitudes y comprender a los adolescentes especialmente durante un embarazo sabiendo que: "una adolescente que se embaraza se comportará como corresponde al momento de la vida que está transitando, sin madurar a etapas posteriores por el simple hecho de estar embarazada; son adolescentes embarazadas y no embarazadas muy jóvenes".

EMBARAZO EN LA ADOLESCENCIA
    Se lo define como: "el que ocurre dentro de los dos años de edad ginecológica, entendiéndose por tal al tiempo transcurrido desde la menarca, y/o cuando la adolescente es aún dependiente de su núcleo familiar de origen".
    La "tasa de fecundidad adolescente (TFA)" ha ido disminuyendo desde los años 50 pero en forma menos marcada que la "tasa de fecundidad general (TFG)", condicionando un aumento en el porcentaje de hijos de madres adolescentes sobre el total de nacimientos. En 1958 era del 11,2%; en 1980 del 13,3%; en 1990 del 14,2%; en 1993 del 15%. Este último porcentaje se traduce en 120.000 nacidos vivos de mujeres menores de 20 años.
    La fecundidad adolescente es más alta en países en desarrollo y entre clases sociales menos favorecidas, haciendo pensar que se trata de un fenómeno transitorio porque, de mejorarse las condiciones, ella podría descender.
    Para otros investigadores, la disminución de las tasas de fecundidad adolescente está cada vez más lejos, ya que el deterioro de las condiciones socioeconómicas globales hace que se dude sobre la posibilidad de que la mayoría de los países realicen mayores inversiones en sus sistemas educacionales y de salud, para alcanzar la cobertura que el problema demanda.
    EE.UU es el país industrializado con mayor tasa de embarazadas adolescentes, con una tasa estable del 11,1% en la década de los ´80.
    Canadá, España, Francia, Reino Unido y Suecia, han presentado un acusado descenso de embarazos en adolescentes, coincidiendo con el aumento en el uso de los contraceptivos.
    En España, en 1950, la tasa de recién nacidos de madres entre 15 y 19 años era del 7,45/1000 mujeres; en 1965 llegaba al 9,53; en 1975 alcanzaba el 21,72, para llegar al 27,14 en 1979. Descendió, en 1980, al 18/1.000 mujeres y al 11 en 1991. Los últimos datos hablan de un 35,49/1000 mujeres en 1994, descendiendo al 32,98 en 1995 y al 30,81 en 1996.
    Según el Ministerio de Sanidad y Consumo español, el 12% de las jóvenes con edades entre 14 y 15 años, han mantenido relaciones sexuales alguna vez, lo que significa 160.000 en números absolutos, previéndose que alcanzarán 400.000. Deben tenerse en cuenta, además de los nacimientos de madres adolescentes y el porcentaje de adolescentes sexualmente activas, los más de 6.000 abortos ocurridos en mujeres entre los 14 y 19 años por lo que, el supuesto descenso de la tasa de embarazadas adolescentes, no lo fue tanto.
    En España, a partir de los años ´80, se ha registrado un incremento en el uso de contraceptivos y preservativos comercializándose, en 1993, unos 40 millones de preservativos, equivalente a la media más alta de los países de la Comunidad Europea (3,5 preservativos por habitante). Actualmente es imposible conocer el número de adolescentes que abortan. Sólo 2/3 de los embarazos de adolescentes llegan al nacimiento de un hijo; de los nacidos, un 4% son dados en adopción y un 50% permanecen en hogar de madre soltera. Un 8% de las adolescentes embarazadas abortan y un 33% permanece soltera durante el embarazo.
    En nuestro país no es esa la tendencia, con una mayoría importante que se mantiene soltera, en la que prevalece la "unión estable", aunque la incidencia del aborto en las adolescentes no ofrezca credibilidad razonable por el importante subregistro que podría llegar a un aborto registrado por otro no registrado.
    Ya se dijo que la proporción de jóvenes que han iniciado relaciones sexuales va en aumento y que la edad de inicio está disminuyendo, pero la capacidad para evitar el embarazo no acompaña a este comportamiento.
    En Buenos Aires, en una encuesta realizada a una población estudiantil en 1995, se observó que la edad promedio de inicio de relaciones sexuales, fue de 14,9 años para varones y 15,7 años para mujeres, variando la proporción según el tipo de escuela a la que asistían (religiosa, laica, laica de sectores populares). El 95% de los adolescentes de la encuesta manifestó tener información sobre cómo evitar el embarazo. Un 70% de los que mantenían relaciones sexuales utilizaban algún método efectivo para evitar el embarazo en la primera relación, disminuyendo ese porcentaje en las siguientes relaciones, siendo el preservativo el método más utilizado. Además, el consenso social sobre la maternidad adolescente se ha ido modificando con los años y los cambios sociales que los acompañan.
    El embarazo en las adolescentes se ha convertido en seria preocupación para varios sectores sociales desde hacen ya unos 30 años. Para la salud, por la mayor incidencia de resultados desfavorables o por las implicancias del aborto. En lo psicosocial, por las consecuencias adversas que el hecho tiene sobre la adolescente y sus familiares.
    Cuando la adolescente se embaraza inicia un complejo proceso de toma de decisiones y, hasta decidirse por uno, aparece siempre el aborto a veces como un supuesto más teórico que real.
    En 1985, en EE.UU, el aborto alcanzó el 42%; los matrimonios disminuyeron del 51% al 36%. Hoy, la tendencia es de un aumento de los abortos y disminución de matrimonios, aunque no siempre las decisiones de las adolescentes son conocidas (abortos o adopción).
    En España, la cifra del 12% de abortos en general es baja pero la interrupción del embarazo en jóvenes es de las más altas. Los nacimientos en adolescentes descendieron en un 32% en los últimos 4 años, pero los embarazos sólo disminuyeron en un 18%. La diferencia entre las tasas está dada por los abortos.
    Salvo que el tener un hijo forme parte de un proyecto de vida de una pareja de adolescentes, el embarazo en ellos es considerado como una situación problemática por los sectores involucrados pero, si se considera al embarazo en la adolescente como un "problema", ello limita su análisis. En todo caso, esta"problematización" se aplicaría a algunas subculturas o a algunos estratos sociales, pero no a todos los embarazos en adolescentes. Además, el considerarlo un "proble-ma", exige aplicar terapéuticas que aporten soluciones sin permitir implementar acciones preventivas adecuadas. Por ello es conveniente encuadrarlo dentro del marco de la "salud integral del adolescente". Esto permite abarcar todos los embarazos que ocurran a esta edad; adecuar las acciones preventivas dentro de la promoción de la salud; brindar asistencia integral a cada madre adolescente, a sus hijos y parejas y aportar elementos para el desarrollo de las potencialidades de los adolescentes.
    Por todo ello, el embarazo en adolescentes necesita un abordaje integral biopsicosocial por un equipo interdisciplinario capacitado en la atención de adolescentes y en este aspecto específico de la maternidad – paternidad.

recuperado el 12 de dciciembre del 2011
143703
http://med.unne.edu.ar/revista/revista107/emb_adolescencia.html
 Molina R., Sandoval J., Luengo X.: "Salud sexual y reproductiva del adolescente" - Ruoti, A. M. y col.: Obstetricia y Perinatología, Cap. 8, 2ª Edición, 2.000 – EFACIM-EDUNA, Asunción, Paraguay

bulimia

Bulimia

Versión para imprimirEnviar esta página a un amigoCompartir
Es una enfermedad en la cual la persona come en exceso o tiene episodios regulares de ingestión excesiva de alimento y siente una pérdida de control. La persona afectada utiliza luego diversos métodos, tales como vomitar o consumir laxantes en exceso, para evitar el aumento de peso.
Muchas personas con bulimia, aunque no todas, también sufren de anorexia nerviosa.

Causas

Muchas más mujeres que hombres padecen de bulimia y el trastorno es más común en niñas adolescentes y mujeres jóvenes. La persona afectada generalmente es consciente de que su patrón de alimentación es anormal y puede experimentar miedo o culpa con los episodios de ingestión excesiva de alimento y purgas.
Se desconoce la causa exacta de la bulimia, pero los factores genéticos, psicológicos, traumáticos, familiares, sociales o culturales pueden jugar un papel. La bulimia probablemente se debe a más de un factor.

Síntomas

En la bulimia, pueden presentarse episodios de ingestión excesiva de alimentos con una frecuencia de varias veces al día durante muchos meses.
Las personas bulímicas típicamente comen grandes cantidades de alimentos ricos en calorías, por lo regular en secreto. La persona generalmente siente una falta de control sobre su alimentación durante estos episodios.
Estos episodios de ingestión excesiva de alimentos provocan una sensación de autorrechazo, lo cual lleva a lo que se llama purga con el fin de evitar el aumento de peso. La purga puede incluir:
  • Provocarse vómito.
  • Ejercicio excesivo.
  • Uso de laxantes, enemas o diuréticos.
Dicha purga a menudo produce una sensación de alivio.
Las personas bulímicas con frecuencia están en un peso normal, pero pueden verse a sí mismas con sobrepeso. Debido a que el peso a menudo es normal, es posible que los demás no noten este trastorno alimentario.
Los síntomas pueden abarcar:
  • Ejercicio compulsivo.
  • Botar empaques de laxantes, pastillas para adelgazar, eméticos (fármacos que inducen el vómito) o diuréticos.
  • Ir al baño de manera regular inmediatamente después de las comidas.
  • Consumir repentinamente grandes cantidades de alimentos o comprar grandes cantidades de alimentos que desaparecen de inmediato.

Pruebas y exámenes

Un examen de los dientes puede mostrar caries dental o infecciones de la encía (como gingivitis). El esmalte de los dientes puede estar erosionado o picado por la excesiva exposición a los ácidos del vómito.
Un examen físico también puede mostrar:
  • Vasos sanguíneos rotos en los ojos (por el esfuerzo al vomitar).
  • Boca seca.
  • Apariencia similar a una bolsa en las comisuras de la boca debido a las glándulas salivales inflamadas.
  • Salpullidos y granos.
  • Pequeñas cortaduras y callosidades a través de las puntas de las articulaciones de los dedos debido al vómito autoinducido.
Un examen chem-20 puede mostrar un desequilibrio electrolítico (como hipocaliemia) o deshidratación.

Tratamiento

Las personas bulímicas rara vez necesitan ser hospitalizadas, a menos que:
  • Los ciclos de comer en exceso y purgarse hayan llevado a la anorexia.
  • Haya necesidad de fármacos para ayudarlas a suspender las purgas.
  • Se presente depresión mayor.
Con mucha frecuencia, se utiliza un método por pasos para los pacientes con bulimia. Este método de tratamiento depende de la gravedad de la bulimia y de la respuesta de la persona a los tratamientos:
  • Los grupos de apoyo pueden servir para pacientes con afecciones leves que no tengan ningún problema de salud.
  • La terapia cognitivo conductual (TCC) y la nutricional son los primeros tratamientos preferidos para la bulimia que no responde a los grupos de apoyo.
  • Los antidepresivos conocidos como inhibidores selectivos de la recaptación de la serotonina (ISRS) se emplean a menudo para la bulimia. Una combinación de terapia cognitiva-conductual e ISRS es muy eficaz si la primera no es efectiva sola.
Los pacientes pueden abandonar los programas si tienen expectativas poco realistas de "curarse" con la terapia solamente. Antes de que un programa empiece, se debe aclarar lo siguiente:
  • Es probable que se ensayen muchas terapias hasta que el paciente tenga éxito en la superación de este difícil trastorno.
  • Es común que la bulimia reaparezca (recaída) y esto no es una causa para desesperarse.
  • El proceso es doloroso y requiere del esfuerzo de parte de los pacientes y de sus familias.

Grupos de apoyo

Los grupos de autoayuda, como Overeaters Anonymous, pueden ayudar a algunas personas con bulimia. La Asociación Estadounidense de Anorexia/Bulimia (American Anorexia/Bulimia Association) es una fuente de información sobre este problema.

recuperado el 12 de diciembre del 2011
143703
American Psychiatric Association. Treatment of patients with eating disorders, 3rd ed. American Psychiatric Association. Am J Psychiatry. 2006 Jul;163(7 Suppl):4-54.

anorexia nerviosa


Anorexia nerviosa

Versión para imprimirEnviar esta página a un amigoCompartir
Es un trastorno alimentario que lleva a que las personas pierdan más peso de lo que se considera saludable para su edad y estatura.
Las personas con este trastorno pueden tener un miedo intenso a aumentar de peso, incluso cuando están con peso insuficiente. Pueden hacer dietas, ejercicio excesivo u otros métodos para bajar de peso.

Causas

No se conocen las causas exactas de la anorexia nerviosa. Muchos factores probablemente estén relacionados. Los genes y las hormonas pueden jugar un papel. Las actitudes sociales que promueven tipos de cuerpos muy delgados también pueden contribuir.
Ya no se cree que los conflictos dentro de una familia contribuyan a éste u otros trastornos alimentarios.
Los factores de riesgo para la anorexia abarcan:
  • Tratar de ser perfeccionista o demasiado centrado en reglas.
  • Estar más preocupado o prestarle más atención al peso y la figura.
  • Tener problemas alimentarios durante la lactancia o la primera infancia.
  • Ciertas ideas culturales o sociales respecto a la salud y la belleza.
  • Tener una imagen negativa de sí mismo.
  • Tener un trastorno de ansiedad en la niñez.
La anorexia generalmente comienza durante los años de adolescencia o a principios de la edad adulta y es más común en mujeres, aunque también se puede ver en hombres. El trastorno se observa principalmente en mujeres de raza blanca, de alto rendimiento académico y que tienen familia o personalidad orientada hacia el logro de metas.

Síntomas

Para que le diagnostiquen anorexia, una persona debe:
  • Tener un miedo intenso de aumentar de peso o engordar, incluso cuando su peso es insuficiente.
  • Negarse a mantener el peso en lo que se considera normal para su edad y estatura (15% o más bajo del peso normal).
  • Tener una imagen corporal que está muy distorsionada, estar muy concentrada en el peso corporal o la figura y negarse a admitir la gravedad de la pérdida de peso.
  • No haber tenido su período menstrual durante tres o más ciclos (en mujeres).
Las personas con anorexia pueden limitar mucho la cantidad de alimento que comen, o comen y luego se provocan el vómito. Otros comportamientos abarcan:
  • Cortar el alimento en pedazos pequeños o moverlos alrededor del plato en lugar de comérselos.
  • Hacer ejercicio a toda hora, incluso cuando hay mal tiempo, están lastimadas o están muy ocupadas.
  • Ir al baño inmediatamente después de las comidas.
  • Negarse a comer en torno a otras personas.
  • Usar pastillas que las hagan orinar (diuréticos), tener deposiciones (enemas o laxantes) o que disminuyan su apetito (pastillas para adelgazar).
Otros síntomas de anorexia pueden abarcar:
  • Piel amarillenta o manchada que está reseca y cubierta con un fino vello.
  • Pensamiento confuso o lento, junto con mala memoria o capacidad de discernimiento.
  • Depresión.
  • Boca seca.
  • Sensibilidad extrema al frío (usar varias capas de ropa para permanecer caliente).
  • Pérdida de la fortaleza ósea.
  • Atrofia muscular y pérdida de grasa corporal.

Pruebas y exámenes

Con pruebas médicas, se deben descartar otras causas de la pérdida de peso o la atrofia muscular. Los ejemplos de otras afecciones que pueden causar estos síntomas abarcan:
Se deben hacer exámenes para ayudar a determinar la causa de la pérdida de peso o ver qué daño ha causado. Muchos de estos exámenes se repetirán con el tiempo para vigilar al paciente.
Estos exámenes pueden abarcar:

Tratamiento

El mayor desafío en el tratamiento de la anorexia nerviosa es hacer que la persona reconozca que tiene una enfermedad. La mayoría de las personas que sufre este tipo de anorexia niega tener un trastorno alimentario y, con frecuencia, ingresan al tratamiento sólo cuando su afección es grave.
Los objetivos del tratamiento son primero restaurar el peso corporal normal y los hábitos alimentarios. Un aumento de peso de 1 a 3 libras por semana se considera una meta segura.
Se han diseñado muchos programas diferentes para tratar la anorexia. Algunas veces, la persona puede aumentar de peso:
  • Incrementando la actividad social.
  • Disminuyendo la actividad física.
  • Usando horarios para comer.
Muchos pacientes comienzan con una estadía corta en el hospital y siguen en control con un programa de tratamiento diario.
Se puede necesitar una hospitalización más prolongada si:
  • La persona ha perdido mucho peso, como estar por debajo del 70% de su peso corporal ideal para su edad y estatura. Para la desnutrición grave y potencialmente mortal, la persona puede requerir alimentación intravenosa o una sonda de alimentación.
  • La pérdida de peso continúa a pesar del tratamiento.
  • Se presentan complicaciones médicas, como problemas de frecuencia cardíaca, confusión o niveles bajos de potasio.
  • La persona sufre una depresión grave o piensa cometer suicidio.
Los profesionales de la salud que por lo general están involucrados en estos programas incluyen:
  • Enfermeras profesionales
  • Médicos
  • Nutricionistas o dietistas
  • Profesionales en salud mental
El tratamiento a menudo es muy arduo y requiere trabajo duro por parte de los pacientes y sus familias. Se pueden ensayar muchas terapias hasta que el paciente logre vencer este trastorno.
Los pacientes pueden marginarse de los programas si tienen esperanzas poco realistas de "curarse" con la terapia sola.
Se utilizan diferentes tipos de psicoterapia para tratar a las personas con anorexia:
  • La terapia individual cognitiva conductista, la terapia de grupo y la terapia de familia han sido todas efectivas.
  • El objetivo de la terapia es cambiar los pensamientos o comportamiento de un paciente con el fin de estimularlo a comer de un modo más sano. Esta clase de terapia es más útil para tratar a los pacientes más jóvenes que no hayan tenido anorexia durante mucho tiempo.
  • Si el paciente es joven, la terapia puede involucrar a la familia entera. La familia es vista como parte de la solución, en lugar de ser la causa del trastorno alimentario.
  • Los grupos de apoyo también pueden ser una parte del tratamiento. En estos grupos, los pacientes y las familias se reúnen y comparten lo que les ha pasado.
Los medicamentos, como antidepresivos, antipsicóticos y estabilizadores del estado de ánimo, pueden ayudar a algunos pacientes anoréxicos cuando se administran como parte de un programa de tratamiento completo. Los ejemplos abarcan:
  • Antidepresivos
  • Olanzapina (Zyprexa, Zydis)
  • Inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS)
Estas medicinas pueden ayudar a tratar la depresión o la ansiedad.
Aunque estos fármacos pueden ayudar, no se ha demostrado que algún medicamento disminuya el deseo de bajar de peso.

Grupos de apoyo

Expectativas (pronóstico)

La anorexia nerviosa es una afección médica grave que puede ser mortal. De acuerdo con algunos estimativos, lleva a la muerte en el 10% de los casos. Los programas de tratamiento con trayectoria pueden ayudar a las personas afectadas a regresar a un peso normal, pero es común que la enfermedad reaparezca.
Las mujeres que desarrollan este trastorno alimentario a temprana edad tienen una mayor probabilidad de recuperación completa. Sin embargo, la mayoría de las personas con esta afección seguirá prefiriendo estar en un peso corporal bajo y estar muy concentrados en los alimentos y las calorías.
El manejo del peso puede ser difícil y es posible que se requiera un tratamiento a largo plazo para permanecer en un peso saludable.

Posibles complicaciones

Las complicaciones pueden ser graves y es posible que se requiera hospitalización.
Las complicaciones pueden abarcar:
  • Distensión o hinchazón.
  • Debilitamiento óseo.
  • Desequilibrio de electrolitos (como el potasio bajo).
  • Ritmos cardíacos peligrosos.
  • Disminución en los glóbulos blancos que lleva al aumento del riesgo de infección.
  • Deshidratación grave.
  • Desnutrición grave.
  • Convulsiones debido a la pérdida de líquido por la diarrea o el vómito repetitivos.
  • Problemas de la glándula tiroides, que pueden llevar a que se presente intolerancia al frío y estreñimiento.
  • Caries dental.

Cuándo contactar a un profesional médico

Hable con el médico si un ser querido está:
  • Demasiado preocupado por el peso.
  • Haciendo demasiado ejercicio.
  • Restringiendo su ingesta de alimento.
  • Con muy bajo peso.
Conseguir ayuda médica oportuna antes puede reducir la gravedad de un trastorno alimentario.

Prevención

En algunos casos, la prevención puede no ser posible. Alentar actitudes saludables y realistas hacia el peso y la alimentación puede servir. Algunas veces, la psicoterapia puede ayudar

recuperado el 12 de dciciembre del 2011
Treasure J, Claudino AM, Zucker N. Eating disorders. Lancet. 2010; 375(7914):583-593.

143703

¿Tienen efecto las horas trabajadas en la seguridad de los pacientes?

Introducción: Para reducir al mínimo la ocurrencia de acontecimientos adversos, las enfermeras de intensivos deben estar alerta a los cambios sutiles en las condiciones de los pacientes, realizar valoraciones clínicas precisas, y responder eficazmente. Son escasos los estudios sobre los efectos de las horas del trabajo de las enfermeras en la vigilancia y seguridad de los pacientes.

Resumen: Los autores marcan como objetivo describir los patrones de trabajo de las enfermeras y determinar si existe asociación entre la ocurrencia de errores y las horas trabajadas. Para ello, enviaron a una muestra escogida al azar de enfermeras de cuidados intensivos en Estados Unidos dos cuadernos de campo. Se anotaron horas trabajadas, las horas extras, días libres, patrones de sueño-somnolencia y errores cometidos. Contestaron 502 enfermeras, con una tasa de respuesta del 43,7%. El 92,3% eran mujeres con una media de edad de 44,3 (DE 8,0 años) y una experiencia profesional de 18,4 (DE 8,5 años). La mayoría trabajaron turnos de 12 horas (87,7%), en hospitales con una capacidad de 100 a 300 (42%) o más de 300 (50%) camas. El 27% de las enfermeras informó un error, sobre un total de 224 errores. El 56% implicó un error de  medicación. El 40% de episodios de somnolencia y el 23% de sueño real ocurrieron entre las 6AM y la medianoche. El riesgo de error casi se dobló cuando las enfermeras trabajaron 12,5 horas o más consecutivas (OR 1,94; p = 0,03). El trabajo de más de 40 horas a la semana tenía un efecto significativo en los errores (OR 1,46; p = 0,01).
Comentario: Los posicionamientos estratégicos en el ámbito de la seguridad del paciente se orientan a la detección de errores, su registro sistemático, el análisis de toda la información recogida y la conversión de esta información en conocimiento útil [1]. Según la OMS uno de cada diez pacientes que ingresan en un hospital sufre un daño físico ajeno a su dolencia inicial que podría haberse prevenido. Hablar de gestión de errores obliga a estar atentos a cualquier circunstancia que pueda favorecerlos. Reason [2] habla de concatenación de errores. Se ha comprobado [3] que permanecer despierto 24 horas consecutivas retarda tiempos de reacción a un nivel que se aproxima a los tiempos en una persona con una concentración de alcohol en de 0,1%. Los resultados de este estudio obligan a replantear, desde la óptica de la gestión de errores, los turnos prolongados de trabajo. Un exceso de horas trabajadas puede suponer un riesgo para la seguridad de los pacientes.

ID:144129

ARTÍCULOS CIENTÍFICOS

 Artículos Científicos
Click para abrir la carpetaClick to close this folder Año 1999
Click para abrir la carpetaClick to open this folder Primer trimestre (revista 48)
Click para cerrar la carpetaClick to open this folder Cuarto trimestre (revista 51)
Click para abrir la carpetaClick to close this folder Año 2000
Click para abrir la carpetaClick to open this folder Primer trimestre (revista 52)
Click para abrir la carpetaClick to open this folder Segundo trimestre (revista 53)
Click para abrir la carpetaClick to open this folder Tercer trimestre (revista 54)
Click para cerrar la carpetaClick to open this folder Cuarto trimestre (revista 55)
Click para abrir la carpetaClick to close this folder Año 2001
Click para abrir la carpetaClick to open this folder Primer trimestre (revista 56)
Click para abrir la carpetaClick to open this folder Segundo Trimestre (revista 57)
Click para abrir la carpetaClick to open this folder Tercer Trimestre (revista 58)
Click para cerrar la carpetaClick to open this folder Cuarto Trimestre (revista 59)
Click para cerrar la carpetaClick to close this folder Año 2002
Click para cerrar la carpetaClick to open this folder Primer trimestre (revista 60)

Última modificación: 27-Marzo-2002
ID:144129
http://www.enfervalencia.org/ei/anteriores/master02.htm